Horizon Forbidden West: Fuera de la fortaleza
Después de poner un poco de orden en Chainscrape, vaciar las reservas estratégicas de cerveza con Petra y destrozarnos las rodillas trepando por las rocas del Daunt mientras Jenny no paraba de burlarse, por fin reunimos el valor para salir de Barren Light.
A Aloy no la pudieron detener ni los Eclipse ni HEPHAESTUS con sus demoníacos Fireclaws… pero por alguna razón un tal Nozar decidió que él sería el hombre que iba a frenarla.
Gran plan.
Nuestro querido burócrata claramente cree que es inmortal.
Por suerte para él aparece Varl, que sigue pegado a Aloy como sombra desde hace medio juego, y además logra despertar al borracho profesional Erend. Entre los dos básicamente salvan a Nozar de descubrir cómo se ve la diplomacia según Aloy… vista desde la punta de una lanza.
Al final, la persona más sensata de todo ese circo resulta ser Vuadis. No por nada es un studious.
El tipo claramente tenía un mal presentimiento.
Y no estaba equivocado.
El destino lo alcanza bastante rápido…
y bastante preciso.
En forma de una flecha directo en el trasero.
La Embajada
La ceremonia en la frontera supuestamente iba a simbolizar la paz entre los Carja y los Tenakth.
En la práctica se convierte en hora y media de diplomacia soporífera, mientras Fashav se lanza a contar la historia completa de su vida y todos los demás hacen cara de “sí, sí, muy interesante”.
Hasta que Regalla pierde la paciencia.
Y, siendo honestos, es difícil culparla.
Decide que la reunión de lamebotas y coleccionistas de regalos del Carja ya duró demasiado.
Gracias, Regalla.
Si ella no hubiera interrumpido el show, probablemente Aloy habría terminado haciéndolo por su cuenta.
Parece que es cosa de familia.
Avad es igual de aburrido.
Por algo Aloy siempre encuentra una excusa para no darle bola.
Cuando se acaba la diplomacia
En cuanto aparece Regalla todo el evento se convierte en lo que Horizon sabe hacer mejor:
caos total.
Rebeldes. Máquinas. Gente corriendo por todos lados.
Diplomacia estilo frontera.
Y ahí es cuando algo interesante se vuelve obvio.
Los rebeldes de Regalla están usando Bristlebacks y Clawstriders, lo que prácticamente confirma que nuestro viejo amigo Sylens ya pasó por aquí dejando sus brillantes ideas por todo el lugar.
Normalmente eso ya sería suficiente problema.
Pero los alumnos de Sylens no llevan mochilas ni cuadernos.
Andan con machetes y proyectores de escudo.
Examen final
Uno de esos alumnos estrella termina rindiendo examen directamente con Aloy.
Su nombre es Grudda.
El tipo llegó preparado.
Escudo energético, discurso agresivo, ego por las nubes.
Todo en orden.
Excepto por un pequeño detalle.
No sirve de nada.
El escudo no lo salva y en su expediente académico aparece una nota muy breve:
“Reprobado.”
No habrá segunda oportunidad.
Cuando el polvo se asienta queda claro que toda la corta y bastante patética carrera de Grudda tenía un único propósito:
droppear el Shieldwing.
A veces la vida es increíblemente práctica.
Rumbo al oeste
Después de ese desastre diplomático queda claro algo importante:
El Forbidden West ya está abierto.
Por delante nos esperan el desierto, la plaga roja, asuntos pendientes con los Sons of Prometheus, los rebeldes de Regalla, máquinas que escupen ácido y, por supuesto, la toxicidad habitual de Jenny, que parece disfrutar demasiado observando todo este caos.
Pero antes hay que pasar otra vez por Chainscrape.
Política Oseram
En Chainscrape el drama corporativo local sigue en marcha.
Ulvund continúa con sus negocios turbios mientras Javad empieza a darse cuenta de que todo ese milagro industrial oseram huele peor que un barril de cerveza rancia.
Javad, por cierto, ni siquiera bebe.
Pero ver cómo Ulvund recibe una buena patada mejora bastante su día.
Mientras tanto nuestra vieja amiga termina consiguiendo un ascenso bastante respetable.
Chainscrape no se va a convertir en un paraíso de justicia de la noche a la mañana, pero al menos el lugar ahora respira un poco más tranquilo.
Lo que viene
El verdadero Forbidden West está por delante.
Tierras desconocidas.
Máquinas nuevas.
La rebelión de Regalla.
Y muchas preguntas.
La principal: qué tan metido está Sylens en todo este desastre.
Si somos honestos… no es solo la nariz.
A estas alturas ya está metida toda la barba.
Y en algún lugar del desierto todavía anda escondido nuestro viejo conocido HADES.
Lo que básicamente significa que los problemas de verdad apenas están empezando.